Estoy oyendo en algún medio nacional que el gol que marcó RONALDINHO el pasado sábado era el mejor gol de la historia, y no consigo parar de sonreir desde entonces.
Sonreir porque yo presencié en directo el mejor gol de la historia, sonreir porque el gol que metió el tal RONALDINHO no significó más que un tanto más en un partido sin historia, sonreir porque quien dice que este es el mejor gol de la historia hace 11 años y medio gritó (hasta casi llorar) como un hincha más en la maravilla que NAYIM dejó para el recuerdo imborrable de los zaragocistas, aragoneses y, en fin, de todo el mundo.

Ya me canso de oir este tipo de tonterías que lo único que buscan es que el telespectador levante la cara del plato de comida para mirar la televisión. No contentos con ello, estos presentadores (a los que admiro por otra parte), han puesto los "15 mejores goles de la historia", y reconozcámoslo, son unos grandes goles, pero ninguno ha supuesto lo que supuso el "Nayimazo", que llenó de lágrimas un campo parisino, El Parque De Los Príncipes, que ya para siempre tendrá una parte blanquiazul.